gracias -2014- (Izar la negra, 2016)

Sospecho que tus ojos ya no son tan verdes

porque tengo miedo de ver que brillan más aun ahora

que no eres conmigo.

Es fácil soportar una ruptura, hasta que ocurre de verdad.

es entonces cuando no ves semáforos encendidos

siquiera,

Ni siquiera hay atascos, ni reproches,  cuando te pregunto cómo estas y me respondes que ‘bien,

de verdad, Pablo,

estoy bien.’

Y no me queda más remedio que creerte, porque nunca supiste mentirme a los ojos.

Te culpé por las resacas

te culpé por cada mujer a la que miserablemente seduje sólo porque se parecía a ti

te culpé hasta cuando, aún con el sudor

en la frente, me admitía que no se parecía, al final

en absoluto.

Que sólo era otra mujer. Que casi me supo a insulto dudarlo.

Quizá otro intento del mundo

de borrarme esta cara de perro que sobrevive a su amo.

Te culpé por cada gramo de cocaína que, como un adicto cualquiera, consumía

como si formara parte de tu saliva.

Qué tontería.

al fin y al cabo es lo que he hecho siempre

el idiota.

Te culpé de tantas cosas sólo por no admitir que volví a ser yo el que se equivocó de jugada,

el que no supo hacerte feliz,

el que prefirió la poesía, otra vez, al propio poema.

Como si se pudiera prescindir de ciertos lujos en las manos, como si no conociera

la sensación, como si no supiera que erais un pack indivisible.

Y, como arena, te fuiste, entre los dedos.

acariciándomelos.

Dejándome a mi suerte

dándome justo lo que te pedía.

Gracias

por no ponérmelo fácil, hasta el último beso

ahora

tenía sentido.

Debí haberme quedado contigo aquella noche.

Lady, debí haber perdido aquel avión.

Es ahora, cuando vuelvo a verte

de la mano

sonriendo como cuando yo te hacía reír, riendo

como cuando yo te sonreía a ti, como burlándote, desde un principio, del sinsentido de mi colmillo torcido

fuera de tu cuello.

Vaticinando un desastre que me molesté, encima, como un completo idiota, en anunciarte.

Es ahora que no oigo tu voz, cuando más la recuerdo.

Fui tu vía de escape, dos canciones más en tu lista de reproducción, una conversación, siempre arriba, en skype.

Es ahora,

que te sé feliz, que recuerdo el calentamiento y la mitad del partido

con una sonrisa en la boca, y una lagrima

que no voy a contarte.

No me recuerdes por mi pésima actuación en el tiempo de descuento, por favor

íbamos ganando de goleada, y saqué del partido a la ilusión,

nuestro mejor fichaje

creyendo que podríamos con todo.

Sabiéndonos invencibles.

Como en aquella primera vez, que ni pasaste por casa a dejar las maletas, porque te parecí una opción

mucho más urgente.

Estaba claro que te equivocabas y, aun así, me cogiste de la mano

y soplaste a todos los molinos que quisieron volverte cuerda.

Gracias.

Ahora entiendo tantas cosas.

Medio año más idiota, medio año más, durmiendo con un poema.

Y es, ahora que vuelves a ser feliz,

cuando vuelvo a verte,

cuando vuelves a ser La Chica del Vestido Blanco que no dejó de sonreír en toda una noche,

que me dejó escribirle poesías, que me dio todo lo que cabía en sus cuarenta kilos,

milagro arriba, milagro abajo.

Me salvaste la vida

y supiste irte como nadie

-hasta en eso fuiste la mejor-.

Cogiste un montón de escombros,

y poco a poco,

con la yema de los dedos mojadas en saliva, por supuesto en la tuya

-sospecho que ahí estaba el secreto-

me dijiste: Esta piedra va aquí, y esta aquí.

Y me reconstruiste.

Ahora tengo todo un palacio, sólo necesito aprenderme los pasillos, llenarlo

con las cosas que me ayudaran a vivir, esquivar las trampas que hacía

cuando no mirabas.

Y saber seguir adelante

no te gustaría quedarte en mi castillo,

aquí ya cumpliste con todo.

No me queda más que darte, sólo unas manos inquietas

y muchas noches en vela.

Nuestro castillo, por desgracia, no estaba en el aire.

En serio.

Gracias

por salvarme

la vida.

Y también, gracias por el manual,

siempre pensé que al amor

no le venía mal uno.

3 comentarios en “gracias -2014- (Izar la negra, 2016)

  1. Me acabas de romper con esto. Jamás dejes de escribir, Pablo. Hacía tiempo que no leía algo tuyo que me hicera , de nuevo, un nudo en la garganta. Siento decirlo, pero cuando le escribes a ella se nota que eres tú de verdad, son tus mejores versos y lectoras como yo que te siguen desde tu vaso de batman lo notamos. Sé que no soy la única.
    Gracias por tanto, gracias por las letras, por los versos y por no haber abandonado esto.
    Tienes magia en los dedos, no lo desaproveches y jamás se lo escondss al mundo. Un fuerte abrazo.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s