marco torcido -2014- (Izar la negra, 2016)

Al principio, ella ya estaba llorando.

Él trataba de controlar la respiración, la miraba,

y su voz, la de ella, parecía la de un locutor

en off, al que nadie hace caso.

Los engranajes del reloj de pared,

una ambulancia que cruzaba Gran Vía, con la sirena encendida,

el ascensor del destartalado apartamento

que habían compartido durante el último año;

todo

parecía estar por encima de su voz,

al menos para él, que sí que quería escucharla.

O no, no entendía por qué razón quiso jugar doble o nada

con una banca que ya le había confesado las trampas,

no sabía qué no fue suficiente, qué

le hizo no estar a la altura de las circunstancias de ella,

por qué no era suficiente con hacer café por las mañanas,

y sexo, cine y hachís

por las noches.

Ella seguía con su antología de llantos,

y sus disculpas, tan ensayadas.

Él, no entendiendo nada,

buscó mirar a otra cosa que no fuera la máscara de mujer de la que se había,

inevitablemente, enamorado.

Vio que, en la pared, seguía aquella fotografía,

la miró como el que mira una postal de guerra mientras intentaba

descansar de la cábala de sombras que se había amotinado en el salón

-aquel salón que había sido testigo y cómplice,

de tantas noches de sexo, cine y hachís-

Los dos juntos, en un hotel de la costa,

el verano pasado.

Él, que ya sentía los recuerdos de ella en tono sepia,

maldijo no haberle comprado un marco que no estuviese doblado a la única

migaja de cariño

que quedaba en la sala,

centró su rencor en aquel cuadro,

en el tono pasado de la fotografía,

en la sonrisa que ya no repetirían en el mismo hotel,

ni con la misma persona.

Ella se dio cuenta,

siguió los ojos de él hasta encontrar el marco y le dijo:

‘tenemos fotos mejores y,

además, ese marco siempre estuvo torcido.’

Él, entonces, se dio cuenta.

Había edificado un palacio sobre aquel marco torcido, para tenerla,

a ella, como eterna invitada de honor,

pero a ella nunca le gustó el marco,

nunca tuvo suficiente con un, simple, palacio torcido.

Entonces sonrió, y pasó la página.

Para ella no había sexo,

ni cine,

ni hachís,

que pudieran poner derecho

aquel marco.

2 comentarios en “marco torcido -2014- (Izar la negra, 2016)

  1. Buenos días Pablo,

    Todos tenemos ese marco torcido al entrar a nuestro pequeño rincón llamado casa, lo peor es tenerlo en el dormitorio o en la entrada de casa. A pesar de que en la fotografía salgamos riendo, seguramente habrá personas que ni siquiera saben que salen en fotos que no salen (menudo lío)

    Me ha encantado, pero no me ha encantado que me entere por un vídeo que estuviste en Córdoba hace mucho en la Jam de poesía de por aquí y me lo perdí :)

    Tengo tu libro expectante a que lo lea, pero me da miedo que me provoques insomnio :P

    Un fuerte saludo y enhorabuena por tus logros.

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