Publicado el

218 -2014-

Sábado noche en una ciudad cualquiera de la costa andaluza

y tú vas borracha de vida a base de coca cola light,

el guitarra no para de mirarte y no tardas en decirlo.

Medio bar no paraba de hacerlo.

Suelto uno de esos piropos tan automáticos y te me haces la humilde.

Humilde, tú,

por favor, no

te insultes, a ti

que sólo se te puede medir

en gotas de sudor por la frente.

 

Tocaban una cover de Feel good inc.

versión rockera

de las mías.

Escuchar música

contigo, es la mejor definición de vida que conozco,

quizá por eso hemos visto tantos conciertos, quizá

eso sea así

sólo porque te conocí en uno.

quién iba a creer en la inamovible magia interplanetaria de una noche

cualquiera, en un concierto de Marwan

pero aquí nos ves

dos meses después

haciendo historia en una habitación anónima de hotel

donde no ser nada

se nos antoja la mejor forma

de dárnoslo todo.

 

Esa misma noche te dije:

puedo parar el espectáculo cuando quiera

y tú, aún consciente de ese cuerpo de pause

al mundo   que arrastras

seguías pensando

que hablaba del concierto.

 

Me dijiste que la habitación tenía nombre

de poema. Aquí la tienes

a la poesía, claro,

yo

sigo en la doscientos dieciocho

(por si vuelves.)

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