dejarte en poema -2014- (Izar la negra, 2016)

La vida es una ciudad llena de bares

y yo tengo la sensación de haber visto ya demasiados culos de botella.

Podría terminarme esa cerveza, irme a casa,

acabar con el día, y volver

a empezar otro. Otra vez con la misma historia.

O podrías cruzar esa puerta, con espuelas en los tacones,

haciendo que medio bar se gire

a disfrutar de cómo la puerta se cierra, a cámara lenta,

tras tus pasos.

 

Podrías venir con algún aire nuevo,

quizá unos ojos resultones, una sonrisa fácil,

mil historias de viajes, mochila en mano,

o un culo que vuelva en mi contra

toda la gravedad de la situación.

Te diría que los dos nos sabemos, de sobra, la historia,

que no nos esperan fuegos artificiales más allá de esta noche

y que no soy pianista, pero no me preguntes por qué,

sé que podría tocarte sonatas en la espalda durante toda la noche.

Que la hierba se volverá añeja, en nuestros bolsillos,

de buscarnos y encontrarnos sin llegar

a consumirnos.

Que seremos pulmón, cigarro y ganas, porque no hay más.

Vida, muerte,

y el tiempo

que los une.

Te podría decir que seremos de la octava a la decimotercera

maravilla mundial,

que harán documentales sobre nosotros

y nos retransmitirán en todos los canales equis

a la misma hora

en la que siempre

pierdes los tacones.

Que esculpiremos en mármol recuerdos que nos sobrevivan

y, llegará el día, ese maldito día,

en el que la rutina nos alcance

y tendremos que defendernos con todo: garras, dientes,…

Tendrás que ser más oso que todas esas truchas que también

reman a contracorriente.

Y los rusos, con todo ese frío calado en los huesos,

al otro lado de la puerta,

esperando la mínima perdida de calor

para hacerse con todo, para no

dejarnos

nada.

Ese será el momento:

Tendrás que dejarme ir.

Tendrás que dejarme ir porque yo ya no podré.

Tendrás que dejarme ir para que no lleguemos a perdernos

en un desierto de fotos bocabajo,

tendrás que dejarme ir para no llegar a necesitar sonrisas de quita y pon,

cada vez que el mundo se me venga encima y tú

no quedes debajo.

 

Exacto.

Tienes unos ojos verdes preciosos,

no dejas de sonreír al camarero mientras pides una cerveza,

llevas un tatuaje por el que seguro podría preguntarte

y una marca de un anillo en el dedo.

Hasta parece que vayas a mirarme.

Yo, con tu permiso,

voy a fingir que ya espero a alguien.

Yo ya te conozco, te quiero

demasiado como para dejar de quererme a mí

para hacerlo.

Podría contarte tantas cosas que hemos hecho juntos, tantas historias

en estos diez segundos, desde la puerta a la barra,

pero sería como pedir la paz

para poder seguir cavando trincheras.

Tú, al menos,

acepta mi consejo,

sigue sonriendo así

y nunca

te faltaran poemas.

One thought on “dejarte en poema -2014- (Izar la negra, 2016)

  1. “Sigue sonriendo así ” Pase lo que pase…gracias por estos pedacitos de tí convertidos en letra. Seguro que ya te han dicho mil veces lo bonito que escribes pero no por eso voy a dejar de hacerlo.Escribes precioso!! Y es precioso todo lo que nos cuentas con tu voz. Transmites mucho.Un saludo para tí y un abrazo para ese alma tan bonito que te acompaña. Tu arte es un regalo!

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s