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no son seis balas -2014- (Izar la negra, 2016)

La vida es una ruleta rusa que jugamos con la cabeza de otro.

Aprietas el gatillo, cierras

los ojos, y el tambor gira

mientras no te das cuenta de que has vuelto  a enamorarte

de nuevo, por primera vez.

Destapas los miedos, vacías la mochila

y dejas sólo

espacio

para dos.

 

Así llega,

directo y profundo

como el sueño del que saliste.

Y te atacan los recuerdos, como es lógico, y la bola

de hierro macizo que creías olvidada

te pesa en el tobillo más que nunca.

 

Te desafío con la cobardía bajo máscara de a quién no le importa nada:

Véndete al miedo, si puedes,

ni él

puede ponerle precio a la magia.

 

Pero, en el fondo, ¿sabes?

te quedan menos balas de las que pensabas y vas

luciendo la valentía suicida de los que saben que guardan

una combustión espontánea en la recámara

esperando su turno, para convertir todo este conjunto de ceniza

en confeti.

 

Si quieres

forever is gonna start tonight, lady,

átate esta soga de seda de sueños al cuello y salta del puente,

no te espera un consuelo de tontos,

te espera una caída al más oscuro de los abismos

y todo un mar

de besos deseando naufragar en unas costas

como las tuyas.

 

Felicidad al total

alcance

de tus dedos.

Y, mírate, parece que vas vestida, sin querer,

para conquistar el mundo.

 

Este conjunto de osadías que llevo por fachada no es más

que todo el miedo que no he sido capaz de mostrarte antes,

así que no te asustes si, de vez en cuando,

todo parece un derrumbe cuando me pongo aquí estas horas

-estas horas, puede ser cualquier momento

cuando no estás-.

Al final del día,

caigo en la cuenta de que toda esta mierda de cobertizo

donde guardo todo lo que no te digo, no importa nada.

Cuando la noche caiga por su propio peso,

será un sigilo de gemidos

lo único que nos quede.

 

Recuerda,

tenemos una sola bala

y la ridícula libertad de todo un cuerpo

para elegir

dónde

dispararla.

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