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vendrá la muerte y tendrá tus ojos -2014- (Izar la negra, 2015)

“La esperanza es que el poema

termine siendo mejor que el poeta.”

Charles Simic

 

Ahora podrías empezar

admitiendo

que saber qué cara quieres ver al morir,

en el fondo, te está matando.

 

Que nadie lleva más ladrillos que tú a la espalda

que sí, te entiendo,

acostumbrada a esta generación de hombres

es inevitable

dar con un toque de queda de intimidades.

Seguimos, como a un dogma, que, a partir de la tercera cita,

está prohibido quererse,

no vaya a ser que te recuerden que sigues en primera línea de fuego

y que, la carne de cañón, siempre,

anda en pie de rebajas.

 

Y para eso estamos, no te molestes

en entender lo que ya sientes.

Nadie elige bando, nadie

deja nunca de pelear,

nadie

recuerda siempre para qué quería ganar,

o perder que, viniendo a ciertos casos,

es una cuestión de pura redundancia.

 

El amor no trata de una pegatina en el brazo, como dijeron aquellos pocos hombres buenos,

el único uniforme válido es un contraste de pieles que te riegue a diario,

que te mantenga alerta, que te recuerde

que da lo mismo el resultado,

si es contigo.

 

Vendrá la muerte, y tendrá tus manos.

César estaría de acuerdo.

Tendrá tus manos y acabará poniendo los puntos sobre la herida,

presentando la guerra de tu revolución

a esta ley seca de sentimientos.

Sólo somos un bullicio de ideas tomando forma,

Pero nunca, un color, resaltó tanto

entre tanta escala de grises.

 

Vendrá la muerte, y serás tú

y, por lo menos,

podremos asegurar

que supimos en qué consistía eso

de estar vivos.

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