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viejo testarudo I, II, III & IV -2011- (Circo de quimeras, 2015)

I

 

Luchaste en otro país por políticas que nunca te fueron,

trabajaste cientos de horas para sacar adelante tres hijo preciosos.

Recorriste miles de kilómetros en tu bicicleta,

pescaste en más de cuatro mares

y diste justo con el pez que andabas buscando

 

Es rubia como un campo de girasoles a las doce de la tarde,

tartamudea cuando se pone nerviosa

y te quiere más que a nada en el mundo,

aunque a veces se le olvide hasta el color de sus ojos.

Son azul cielo.

No viene mal recordártelo a ti también.

 

Siempre tuviste un gusto pésimo para la ropa,

en cada cumpleaños, cada navidad,

fingía sonrisas para disimular,

después me ponía tu camisa para que me la vierais la abuela y tú.

Aún me jode que papá te dijera que no nos gustaban las camisas a rayas,

desde entonces nos dabas un sobre

con veinte euros para recordarnos que

antes había un mundo donde la gente era feliz con poco.

He olvidado la gran mayoría de tus batallitas,

tus historias típicas y tus cuentos tan repetidos

pero jamás olvidaré que la última, la más importante,

la estamos luchando espalda con espalda.

Todos. Juntos.

No puede ser de otra manera.

 

No suelo hacer esto

pero ojalá tú sí que me gane en esto de ser un testarudo,

y le ganes un par de partidas más a la vida

-que ya has demostrado que ni a la muerte se lo pones fácil-

porque algún día echaré mucho de menos las rayas

y aunque me pediste que no lo hiciera

a ti

también.

 

II

 

No me cuesta imaginarte abriendo aquella tienda como hace años, con nosotros jugando en la trastienda, recorriendo a oscuras, con Alberto montado en la carretilla, todo el almacén. Es injusto ver como algo tan fuerte se desvanece hasta ser sólo una triste sombra de lo que fue un día. Cuando me llamaron, no me dijeron demasiado, sólo que tenía que volver a casa. Nunca había oído a mi hermano llorar por teléfono. Te habías ido la noche anterior.

Yo estaba en Málaga, en un recital.

Me avisaron al día siguiente.

 

Me comprime la garganta pensar que te fuiste sin avisar, y pensando que me hacías un favor.

Hasta con eso me sacaste una sonrisa.

 

III

 

Ya no llenamos de mensajes las botellas,

comemos en una mesa huérfana

y no lloramos, si no es para regar los sueños que nos dejaste.

No contamos historias porque seguimos pensando en las tuyas

y no nos tropezamos con algunas piedras

porque te molestaste en señalizar el camino.

Ojalá los vieras cuando hablan de ti,

no sabes cuánto dejaste.

 

Isamay sigue peleando, el teatro tiene suerte;

Susana sigue con sus clases, tertulias y bailes;

y Evaristo… Evaristo sigue como siempre,

no deja de subir.

Algo hiciste bien,

todos siguen.

 

No creo en la eternidad,

pero sigo viéndote cuando los veo juntos.

 

IV

 

Durante un tiempo, vivimos con dos personas y las quisimos como a una. Su carácter, sumado a la dosis constante de quimio, le hacía ser el mr.Hyde de su propia historia, pataleando y maldiciendo cualquier suerte que le pusieran por delante.

Aún con todo eso, todas las noches fueron lo siento y, todas las mañanas, dimos las gracias.

 

Durante un tiempo, los días fueron una montaña rusa de reacciones imprevistas que se iba apagando a medida caía la tarde.

Al final, a las doce de la noche, el amago de arrepentido que había sido siempre, sin apenas fuerzas, nos daba las buenas noches como un crío de seis años al que le acaban de leer un cuento y, con la misma mirada, nos agarraba la mano con una fuerza que no parecía salir de ese huesudo recuerdo de persona, y nos preguntaba por qué seguíamos ahí, si ni él se reconocía.

 

Todas las noches nos decía lo siento,

y, todas las mañanas, fueron gracias.

 

Durante un tiempo, tomarse un café con él era una odisea, imposible, sin oír toda una ristra de reproches contra el servicio, que no siempre era tan malo. Todos fuimos camareros, por entonces, en aquel bar, y todos servimos parte de aquel trago amargo.

 

Durante un tiempo que, ahora que miro hacia atrás con los ojos secos, con este hálito de nostalgia que ya llevo implantado por bandera,

no sé si acabó,

al menos, para nosotros.

Una mañana más

 

y seguimos dando las gracias.

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