Gambler -2016- (La respuesta es no ser como ellos, 2017)

Jugando al despiste con la ingenuidad de creérmelo todo

Tronando los oídos con tus canciones, acariciando

las manecillas de un reloj estropeado de mirada:

Así apareciste

como un número de magia sin trucos,

danzando las manos como emulando un sortilegio

o un baile ancestral.

Dispuesta a prenderle fuego al mundo, proclamándote

Señora del Caos, imponiendo tu ley de anarquía y viento.

Como el pez grande que lo es porque nadie, hasta el momento,

lo ha podido capturar.

Así.

Y me hablaste del futuro, de vidas pasadas, del escepticismo::

Tú, que flotas sobre el suelo de personas que sólo tuvieron fe

y murieron con la duda,

limitaste al tiempo contándome que allí, ahora, llovía

y me abrigo desde entonces.

Pero cada roce me alienta de que el frío

no ha hecho más que empezar,

que las brújulas siempre acaban fallando,

que, al apostar, la banca siempre termina ganando.

Siempre termina llevándoselo todo.

Tarde o temprano, el azar se vuelve contra el jugador

como una bofetada de salón, un revés que esperas con cara de sorpresa:

Una cruda realidad que no está, para nada, a la altura de estos sueños.

Pero qué es la vida si no una constante apuesta:

Lo pierdes todo, te endeudas, buscas un préstamo y pagas

los intereses, durante el resto de tu tiempo.

 

El día que te conocí hice la apuesta más arriesgada de la partida,

dejé las llaves del coche, la cartera y la vergüenza ardiendo en un todo o nada

contra tus uñas, y, como es igual:

No pasa nada.

 

Ni el tiempo, desde que te fuiste.