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sara -2014- (Circo de quimeras, 2015)

Hoy le di ‘me gusta’ a una foto tuya sin saberlo;

no se te veía la cara, ni los tatuajes,

estabas desnuda

y seguro que sonreías, tenías esa forma en el estómago que sé que…

 

Me he aniquilado la moral de un solo click

pero es que eres tan perfecta que rozas el insulto.

 

Supongo que soy gilipollas, no es ninguna novedad

pero ahora es cuando me doy cuenta.

Destrocé el amor de mi vida y, después,

me separé de algo roto como si fuera lo correcto.

Ojalá.

 

Ojalá es la palabra más puta que conozco

-incluso por encima del “pero”-.

Ojalá.

Qué hija de puta.

 

Ojalá me hubiera tragado el orgullo

alguna de esas tardes en las que sólo pedías un abrazo

y yo no supe responderte con nada que no sonara a helada.

Era tan fácil abrazarte, tan pleno,

podía hacerlo con un solo brazo pero si no era con todos

no tenía sentido.

 

Ahora lo intento y parece que abrazo tormentas de arena

-sólo puedo pensar en cómo te escapabas de mis dedos-.

Una de las últimas cosas que me dijiste fue me arrepiento de todo contigo

y, perdona si me quedo corto,

pero es que todo lo que te pienso no cabe en un reproche.

No pienso decir tu nombre

-y mira que tu nombre es la mejor palabra que conozco-,

aunque se me resbale por la lengua todas las noches

y los camareros estén en cuarto de psicología

y tercero de saralogía por mi culpa.

Sabe de tanto de ti que hasta me sacan de quicio.

 

Ojalá no lo repita esta noche.

Ojalá no hubiera empezado este poema con él.

Ojalá, ojalá…

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