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a raíz del 1-O y todo lo sucedido en Cataluña

Me veo en la obligación de recordarlo, o aclararlo:

Esta no es sólo una página de frases, vídeos, ni fotos, ni una librería. Es mi página, personal hasta que se apague la última rama de mi pira funeraria y, por lo tanto, con una postura tan clara como mis principios. Ya escriba poesía, bromee u opine sobre deportes, está ligada a una forma de entender el mundo y su libertad. Si bien esta postura puede diferir de la vuestra -y de eso se trata la libertad-, tiene límites.

Elie Wiesel, superviviente al holocausto, dijo, al ganar el Nobel de la paz:
“el mundo lo sabía y se quedó callado. Y es por eso juré no volver a estar en silencio cada vez que los seres humanos padezcan el sufrimiento y la humillación. Debemos tomar partido. La neutralidad ayuda al opresor, nunca a la víctima. El silencio alienta al torturador, nunca al atormentado. A veces tenemos que intervenir. Cuando las vidas humanas están en peligro, cuando la dignidad humana está en peligro, las fronteras y las sensibilidades nacionales se vuelven irrelevantes. Allí donde hay hombres y mujeres son perseguidos por su raza, religión u opiniones políticas, ese lugar debe – en ese momento – ser el centro del universo.”

El atentado contra la libertad es el mío. Mi límite.

Si estás a favor del envío de fuerzas militares a Cataluña bajo gritos de #APorEllos para evitar que decidan qué hacer con su futuro, si no denuncias la barbarie que se cometió contra el pueblo catalán cuando sólo pretendían votar (el resultado del referéndum era ilegal, votar en él no), si te unes al absurdo de “que no hubieran hecho algo ilegal” o “seguro que provocaron o pegaron primero ellos” (a lo que añado, SEGURO que algún radical metió la pata, golpeó o lanzó algo contra la guardia civil, y NO es excusa, uno es un descerebrado y el otro, supuestamente, un profesional entrenado para aguantar, física y mentalmente, situaciones límite como esas sin ponerse a golpear como un puto psicópata a adultos, ancianos, niños y hasta compañeros), si te hace gracia o ves una posible o válida respuesta salir a pasearse Madrid con banderas de España, cantando el ‘cara al sol’ o haciendo el saludo nazi en pleno dos mil diecisiete, si encajas en alguno de esos grupos, es más, si te sientes cómodo en su presencia, o piensas que tienen derecho a ser así, que tienen derecho a querer que otros no los tengan, esta no es tu página, ni yo soy una persona que quieras conocer o seguir, en serio, que, si eso es defender una bandera, yo soy apátrida, que, si eso es este país, me alegraría tener que enseñar el pasaporte la próxima vez que pise Barcelona, y, por supuesto, extrapolando al sentido común, mucho menos vas a leer o entender lo que quiero decir en mis poemas.
De hecho, si te molesta o incomoda este texto, hazme un favor y háztelo a ti mismo, deja de seguirme, no tenemos nada que hacer juntos. No vas a entender, al completo, un libro mío, y, probablemente, vamos a llevarnos mal aunque llegásemos a conocernos.

La violencia contra la opinión pública por parte del estado es injustificable. Si no tenemos ese punto en común, no vamos a entendernos.

Así que no me apoyes, de verdad. Puedo con ello, es el precio de no ser un @ o un nombre tras un libro. Es el precio de ser un ser humano con un postura y ganas de cambiar las cosas.

Dame de lado porque, tenedlo claro: Si la gente supiese lo que defiende con toda esta patraña y, aun así, siguieran y llegasen a algo, a otra época oscura, a salirse con la suya, yo estaría al otro lado del rifle. Con las ideas claras, y puede que con otro en las manos.
No te conviene darme voz, ni nada.

Un comentario en “a raíz del 1-O y todo lo sucedido en Cataluña

  1. Si la gente se sentara a hablar de historia, si supiera de sufrimientos innecesarios, si tuviera claro que defiende detrás de lo que parece que defiende, si supiera que muchas veces le venden caramelos rellenos de falta de respeto a cualquier opinión contraria, si supieran que no ganan libertades ni derechos, que pierden amigos, familia, posibilidades, no estaríamos hablando de esto, estaríamos hablando de que esto no era posible.
    Me parece valiente pronunciarse, las grandes logros nunca lo son por omisión.
    Quiero seguir siguiéndote simplemente, me gusta como lo haces.

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