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declaración de intenciones -2013-

Hoy es uno de esos días en los que vendería mi alma,

mis manos

o mi palabra

por un simple abrazo sorpresa a traición.

 

No me queda mucho más con lo que jugar

aunque no te lo creas,

yo siempre juego con las cartas bocarriba.

 

Creo que en ningún momento soné inocente

pero debes saber que tampoco lo pretendía,

no me conoces  a me odias porque me pierdo.

Y tienes toda la razón.

no tengo más que un puñado de besos, y un ejército

de caricias

sin una razón para invadirte,

pero es que he visto ciudades enteras

hundirse por sonrisas mucho menos bonitas que la tuya,

así que sigue, baraja otra vez

que aquí vamos a seguir jugando.

 

No tengo un duro pero podríamos compartir esta última cerveza,

también puedo susurrarte en voz baja que en casa

tengo algunas

más.

 

Si me termino de sincerar

lo cierto es que no hay más cimientos más allá de lo que ves,

me derrumbo fácil y casi a diario.

Alguien debería, también, explicarte

eso de que no hace falta escribir poesía

para hacerla,

y que eso no nos convierte en poetas, pero tú,

ni aunque lo intentes,

dejarás de ser una flor venida a más.

Experta en camuflar primaveras en mitad de un invierno,

en demostrar que hay armas

contra las que es mucho mejor no defenderse.

 

Quiero que seas efímera y mía,

que vengas a encenderme un par de mordiscos y que

si empieza a oler a quemado, no te asustes,

que soy yo.

 

Bailemos sobre la fina transparencia que supone que te haga volar

o que me hagas volar por los aires,

todo esto bajo el influjo del ritmo del réquiem a tus medias.

Y es que, si hablamos de amor,

prefiero un cheque en sucio a uno en blanco.

 

Como hay poemas que no deberían encontrar un verso final:

Desnúdate despacio,

no hay prosa alguna.

Yo,

mientras,

me dedico a cerrar los ojos

y esperar

que llegues.

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