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los miedos, fuera de la cama -2011-

El efecto coriolis hace con las balas

lo que tu culo con el resto del mundo.

 

Tratando de vivir entre el siempre y tu nuca

me encuentro bailando con la estabilidad de un funambulista borracho.

No hay pastilla alguna

que me haga levantar la cabeza.

[Y no es que me gustase pegarme contra las paredes,

es que no había conocido un muro

que besara tan bien       como tú].

 

Intento alunizarte la espalda,

ahora sí tienes un lugar donde caerte

viva.

Pero tú, como siempre,

con el orgasmo en la punta de la lengua.

 

Suena la voz enlatada: DESESPERANZA.

Para la nube. Esta debe ser mi parada.

Recuerda que del catorce de febrero al cuatro de julio

sólo hay un par de camas de distancia

y que correr es de cobardes,

pero correrse

no siempre.

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