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reflexión sobre la inmortalidad de unas alas prestadas -2014-

Quédate tú las alas

y agárrame de la mano.

 

Si es cierto que tienes el secreto de la inmortalidad en la boca,

guárdatelo.

Como diría García Montero:

” La inmortalidad puede cobrarse por adelantado”

y yo no la quiero,                                           quédatela,

saborea cada sorbo y, para rematar la faena,

mójate los labios                          y bésame.

 

Me conformo con que seas sólo tú

quien no lo olvide.

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