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requiem por un sueño -2011-

Escribo esto de memoria porque esta mañana, cuando desperté ahogado en esa marea roja que es tu pelo, no tenía ningún lápiz a mano, ni ganas de ir a por él, así que puede que olvide algún detalle o tergiverse realidades para poder terminar de creerme que, desde que le presenté tu pelo a mi hombro izquierdo, tengo la estúpida sensación de que me va a ser imposible o impensable disfrutar de otro despertar.

Probaré a decirte cosas que no sabes aún.

En un par de noches

ya me sé de memoria tus horizontes.

·

Igual debiste haberme presentado tus lunares uno por uno,

para así poder elegir algún favorito.

·

No puedo parar de mirar cómo juegas con tu pelo mientras estudias,

haciéndote nudos que sabes que desharé o empeoraré más tarde.

Ahí vas, has vuelto a hacerlo.

·

Siempre tengo en cuenta tus cosquillas,

pero tampoco me olvido de tu risa o cómo

alcanzamos la temperatura perfecta si me abrazas

desnuda.

Que sé cómo te retuerces si te beso la nariz,

cómo tengo que tocarte el pelo para que te quedes inmóvil

y, no sé si tienes pesadillas

o echas en falta algo de calor,

pero siempre te acabo abrazando aún más fuerte cuando

dormida

tiemblas.

·

Si seguimos hablando de lunares

me quedo con ese de tu nuca,

empatado con el pequeño del pecho, y el valiente

del costado izquierdo,

todo esto sin olvidar

esa ala por puntos particular escala tu espalda

ni el diminuto “intento de” encima del centro de la Tierra

¿He dicho el centro de la Tierra?

Me refería a tu ombligo

-últimamente siempre los confundo-.

·

Te contaré un secreto: Siempre te inundo a versos

para poder beberte mejor.

 

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